
Este pasado sábado 30 de julio se produjo un incidente en una conocida discoteca de la localidad del El Puerto de Santa María, Cádiz. Durante la noche se pudo observar la presencia de una ambulancia e incluso vehículos de la Policía en la plaza de la Herrería, lo que produjo un gran revuelvo en el centro histórico de la ciudad.
Cristina Merelo, estudiante de Farmacia en Sevilla, ha denunciado en redes sociales que su amiga fue pinchada en el establecimiento con una jeringuilla. Además, asegura que otra chica también recibió el temido pinchazo, lo que provocó la alarma en el local.
Los responsables de la discoteca decidieron cerrar las puertas y avisaron inmediatamente a la policía para que pudiera identificar al agresor, del que la víctima pudo dar algunos datos acerca de su indumentaria. Los agentes identificaron a cuatro personas pero no encontraron ninguna jeringuilla ni nada similar. Durante toda la jornada se rastreó el local sin hallar este utensilio sanitario. En las próximas horas se revisarán las imágenes en busca de alguna pista que ayude a aclarar lo sucedido.

Los hechos discurrieron alrededor de las tres de la madrugada. Una joven que acudía al baño con su amiga sentía el pinchazo y asegura que vio al supuesto agresor con una jeringuilla. Rápidamente se pusieron en contacto con los trabajadores del local, que intentaron tranquilizarlas mientras llegaba la ambulancia. Poco tiempo después, otra chica aseguraba haber notado otro pinchazo, y también se marchó en ambulancia en dirección al centro sanitario.
Es una tendencia que en los últimos días parece haberse instalado en varias localidades turísticas españolas (ya ha ocurrido en países europeos como Francia) y que consiste en inyectar algún tipo de sustancia con la que se inhibe la voluntad de la afectada, normalmente mujeres jóvenes. La llamada sumisión química se ha denunciado en ciudades del norte del país, aunque hasta el momento las autoridades niegan que se hayan producido violaciones y robos, asegurando que se trata más de una gamberrada que de otra cosa.
Este es el testimonio completo de Cristina Merelo, que quiere visibilizar el problema en la antesala de un mes de agosto en el que se espera una gran afluencia en la provincia gaditana:
«Sábado 30 de julio, discoteca Trocadero (El Puerto de Santa María, Cádiz). Nos encontramos de fiesta mi mejor amiga y yo con cinco amigos más hasta que decidimos separarnos del grupo unos minutos para ir al cuarto de baño las dos. Agarro a mi amiga del brazo, yendo ella detrás mía, e intento apartar a la masa de personas que se encontraban delante. De repente, mi amiga me agarra fuerte el brazo y me grita ‘Me han pinchado’.
Se gira, y consigue ver a un chico con una jeringuilla en la mano y salimos corriendo de allí. Acto seguido, informo a todos los porteros de la discoteca y camareros que allí se encontraban. No me lo podía creer.
No podía creer que, aquello que días anteriores había visto en la televisión, nos estuviera ocurriendo. Vuelvo a entrar en la discoteca tapándome como podía pues sabía perfectamente que, quien había pinchado a mi amiga, se encontraba dentro y me había visto.
Entro con el único fin de avisar a todas las chicas que veía por delante. No quería que volviera a pasar, no quería que fuese ninguna más. Tristemente, a los cinco minutos y ya encontrándonos en la ambulancia, acababan de pinchar a otra chica más.








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