
Finlandia ha dado este jueves el primer paso para adherirse a la OTAN. El presidente, Sauli Niinistö, y la primera ministra, la socialdemócrata Sanna Marin, dieron su apoyo al ingreso del país nórdico en la Alianza, en una decisión histórica que rompe con más de ocho décadas de no alineamiento.
Finlandia, que comparte una frontera de 1.300 km y un pasado difícil con Rusia, ha intensificado gradualmente su cooperación con la Organización del Tratado del Atlántico del Norte como socio desde que Rusia anexionó Crimea en 2014. Pero hasta la invasión de Ucrania por Rusia, el país nórdico se había abstenido de unirse para mantener relaciones amistosas con su vecino oriental.
El Kremlin ha reaccionado al anuncio de Finlandia afirmando que es «sin duda» una amenaza para Rusia. «La ampliación de la OTAN y el acercamiento de la Alianza a nuestras fronteras no tornan el mundo ni nuestro continente más estables y seguros», dijo el portavoz Dimistri Peskov a la prensa. Respondiendo a una pregunta sobre si Rusia consideraría esta entrada de Finlandia en la OTAN una amenaza, el portavoz respondió: «sin duda».

«Finlandia debe solicitar su ingreso en la OTAN sin demora. Esperamos que los pasos a nivel nacional aún necesarios para tomar esta decisión se tomen rápidamente en los próximos días», dijeron ambos mandatarios en un comunicado conjunto. Según Niinistö y Marin, la membresía en la OTAN fortalecería la seguridad de Finlandia y, a su vez, el país nórdico haría más fuerte a la alianza militar.
Ambos mandatarios habían mantenido en secreto su postura hasta ahora para no influenciar el debate público sobre la OTAN, reactivado tras la invasión rusa de Ucrania.
En este momento un 76% de los 5,5 millones de finlandeses es favorable a unirse a la OTAN, según un sondeo publicado el lunes. Antes de la guerra en Ucrania este porcentaje rondaba el 25%.
«Hemos necesitado tiempo para que el Parlamento y toda la sociedad establezcan sus posiciones al respecto. También para establecer estrechos contactos internacionales con la OTAN y sus países miembros, así como con Suecia. Hemos querido darle a la discusión el espacio que requería», señalaron.
Este decisivo paso da un firme impulso al proceso de adhesión en Finlandia, ya que la política de seguridad y defensa es una competencia compartida por el presidente y el Ejecutivo.
Ahora sólo falta que el resto del Gobierno de coalición y el Eduskunta (Parlamento) den su respaldo oficial para formalizar la solicitud de ingreso, algo que podría suceder el próximo domingo, dado el amplio consenso que existe entre los partidos políticos.
Desde Bruselas, el ministro de Exteriores de Finlandia, Pekka Haavisto, aseguró que su país aportará «valor añadido» a la OTAN y la «fortalecerá como futuro aliado», dijo Haavisto en una intervención en la comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo.
El jefe de la diplomacia finlandesa explicó que su país tiene un Ejército con 280.000 tropas y 900.000 reservistas que «fortalecería la seguridad y la estabilidad en la región del mar Báltico y el norte de Europa».
«NO SÓLO LA INTEGRIDAD DE UCRANIA ESTÁ EN JUEGO»
El ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, José Manuel Albares, ha afirmado que la intención de un país tradicionalmente pacifista como Finlandia de entrar en la OTAN se debe a que la agresión ilegal rusa ha extendido el sentimiento de que «no sólo está en juego la integridad y soberanía de Ucrania».
Así lo ha sostenido el ministro en una intervención por videoconferencia en la jornada titulada «La OTAN en el Flanco Sur: el Sahel y el Mediterráneo», organizada por el Ministerio en Casa de Mediterráneo, con sede en Alicante.
Según el ministro, la invasión de Rusia a Ucrania ha iniciado «procesos inéditos» que se traducen en «una unidad en la respuesta sin precedentes» tanto entre los socios europeos como entre comunitarios y trasatlánticos.











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