
Una investigación dirigida por científicos de la Universidad de Georgetown asegura que la próxima pandemia estará estrechamente vinculada con el calentamiento global. El cambio climático obligará a los animales salvajes a cambiar sus hábitats y trasladarlse a regiones con grandes poblaciones humanas. Cuando esto ocurra, los animales traspasaran nuevos virus a los humanos.
El estudio, publicado el pasado 28 de abril en la revista Nature, demuestra que el cambio climático reestructurará el viroma global de los mamíferos salvajes y, una vez se encuentren con otros mamíferos, compartirán miles de virus”. La migración de los animales hará proliferar virus como el ébola o los coronavirus en nuevas áreas y saltarán como un “trampolín” hacia los humanos”. Según la investigación, la “gran mayoría” de las 10.000 especies de virus que tienen la capacidad de infectar a los humanos circulan “silenciosamente” en los mamíferos salvajes.
Una de las mayores amenazas serán los movimientos migratorios de los murciélagos, animales que suelen originar virus compartidos. El estudio indica que la capacidad voladora de estos animales les permitirá viajar largas distancias y extender nuevos virus a más zonas, en especial en el sureste asiático. Si los virus comienzan a saltar a otras especies, los científicos creen que podrían darse impactos “impresionantes” en la conservación y salud de los humanos.

«No está claro exactamente cómo estos nuevos virus podrían afectar a las especies involucradas, pero es probable que muchos de ellos se traduzcan en nuevos riesgos para la conservación y alimenten la aparición de nuevos brotes en humanos», señala Gregory Albery, PhD, becario postdoctoral en el Departamento de Biología de la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Georgetown. Pero, gracias a estos resultados, “estamos más cerca que nunca de predecir y prevenir la próxima pandemia”, según Colin Carlson, el autor principal del estudio.
¿Cómo se puede evitar la próxima pandemia?
Los científicos se centran en los murciélagos a la hora de hablar de futuras pandemias. Observar los movimientos de estos animales puede ayudar a predecir (y por tanto, actuar en consecuencia) la aparición de nuevos virus en los humanos. “Cuando un murciélago brasileño de cola libre llega hasta los Apalaches (noreste de Estados Unidos), debemos invertir en saber qué virus lo acompañan”, señala Carlson. Detectar los movimientos “es la única forma en que podremos evitar que este proceso provoque más contagios y más pandemias”, indica el experto.
En la imagen, publicada por el Centro Médico de la Universidad de Georgetown, se muestra cómo los nuevos eventos de intercambio de virus entre mamíferos en 2070 coinciden con las ciudades y otros centros de población humana. El sudeste asiático será la zona con una mayor relación entre población y riesgo de transmision viral.
Que un virus salte a los humanos es la cuestión más importante, pero no la única. Para predecir si el virus llegará a las personas, “necesitamos saber acerca de su propagación entre otros animales”, explica Sam Scheiner, director de programa de la Fundación Nacional de Ciencias de EE. UU. (NSF), que financió la investigación. “Esta investigación muestra cómo los movimientos e interacciones de los animales debido a un clima más cálido podrían aumentar la cantidad de virus que saltan entre especies”.











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