
El volcán Soufriere, situado en la isla caribeña de San Vicente, entró en erupción la semana pasada después de 40 años sin actividad provocando la evacuación de 16.000 personas. Pese a estar a 6.000 kilómetros de territorio español, la nube de ceniza se está desplazando hacia el este y podría llegar a las islas Canarias y posteriormente a la Península.
La previsión es que las partículas volcánicas lleguen primero al archipiélago canario, después al desierto del Sahara y posteriormente es probable que ascienda, alcanzando el miércoles el sur peninsular.
El problema es que esas nubes portan dióxido de azufre (SO2) y en caso de precipitaciones sería una lluvia ácida. En principio, esta lluvia no afecta a la piel de las personas, pero sí pueden provocar enfermedades respiratorias debido a los gases tóxicos que contiene.

Aunque no hay previsión de precipitaciones y se espera que la nube se desplace rápidamente sin consecuencias, habrá que estar muy atentos a una borrasca que hay en el Atlántico y que podría cambiar lo previsto.








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