Bankia y CaixaBank reúnen este jueves a sus consejos de administración para aprobar la fusión de ambas entidades, una vez alcanzado un acuerdo entre las cúpulas que ya cuenta con el visto bueno del Estado y la Fundación la Caixa, sus principales accionistas. De esta fusión saldrá el mayor banco de España. Esta reunión dará el pistoletazo de salida a una operación que creará un grupo con activos por importe de 650.000 millones de euros, unas 6.600 sucursales y una plantilla conjunta superior a los 51.000 empleados. En Bolsa la nueva entidad estará al nivel del BBVA y por debajo del Santander.
Tras este encuentro se convocarán las juntas extraordinarias de accionistas. Esta convocatoria debe hacerse con, al menos, un mes de antelación, por lo que en el mejor de los casos los accionistas darían su visto bueno a la operación a finales de octubre. El Estado tendrá presencia en el consejo de administración de la entidad resultante a través del FROB, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria . De sus 15 miembros, 10 serán independientes. De esta forma se cumplirá con las recomendaciones de buen gobierno que promueven una mayoría formada por miembros independientes.
El inicio de las negociaciones arrancó de forma discreta antes de verano, tras ser autorizado por ambos consejos, que para su asesoramiento contrataron a bancos de inversión (Morgan Stanley en el caso de CaixaBank y Rotschild en el de Bankia), consultoras (Deloitte y EY, respectivamente) y asesores legales (Uría Menéndez y Garrigues, respectivamente).
CALVIÑO: UN PROCESO INEVITABLE.
La vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, ha considerado este miércoles «probablemente inevitable» el proceso de consolidación bancaria si se quiere mantener la solvencia y la capacidad del sector financiero de afrontar el futuro.
La consolidación bancaria en Europa «es probablemente inevitable si queremos seguir contando con entidades que mantengan esa solvencia y que puedan afrontar con solidez los retos del futuro y muy particularmente la digitalización», ha apuntado en un encuentro de AmChamSpain online al ser preguntada por la fusión de Caixabank y Bankia.
En ese mismo sentido, ha advertido de que todas las operaciones tienen que respetar la competencia y los intereses de los consumidores y, por ello, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) «adoptará las medidas necesarias» en cada caso para garantizar «que el sector financiero cumpla en el futuro el papel que le corresponde».
La ministra ha insistido en que la colaboración público-privada será «absolutamente imprescindible» en la implementación de proyectos financiados con el Fondo de Recuperación europeo, que pretenden lograr el «máximo impacto» macroeconómico.
También ha descartado que la normativa que impide que empresas de países de fuera de la Unión Europea puedan hacerse con el control de entidades españolas de sectores estratégicos disuada a los potenciales inversores, sino «todo lo contrario», ya que proporciona una protección similar a la de otros países.
ADICAE EXIGE LA PROTECCIÓN DE LOS CLIENTES.
La Asociación para la Defensa de Consumidores y Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros, Adicae, ha dicho que exigirá que, entre los acuerdos de los consejos de administración de Caixabank y Bankia para la fusión de ambas entidades, figure la protección de los clientes, consumidores y usuarios.
En un comunicado, la asociación ha manifestado este miércoles que llegaría a defender el voto favorable en las juntas que deberán aprobar posteriormente la fusión siempre y cuando se respeten los derechos de los consumidores.
Entre los aspectos que Adicae quiere que se recojan en los acuerdos de fusión, está que la nueva entidad nazca saneada de los graves problemas que arrastran Bankia y Caixabank, con una parte importante de afectados por cláusulas suelo, por el índice IRPH, gastos hipotecarios, tarjetas ‘revolving’ y en algún caso preferentes.
También pide que la nueva entidad se comprometa a arbitrar soluciones extrajudiciales que satisfagan a los afectados por estos productos.
Además, ha dicho que vigilará que todos los servicios financieros contratados por los usuarios de cada una de las dos entidades no se vean modificados de manera unilateral tras la fusión y con perjuicio para ellos.
Por eso, exige «respeto absoluto», tal y como determina la legislación de fusiones y protección de los consumidores, a los derechos y condiciones contractuales de toda la clientela, y que la nueva entidad se comprometa a ofrecer nuevas ventajas y beneficios a los clientes.
Asimismo, pide que los pequeños ahorradores accionistas de las entidades vean respetados sus derechos en la ecuación de canje de títulos y que no se les supedite respecto a los grandes accionistas.
Adicae también reclama que la nueva entidad respete a las fundaciones sociales de todas las cajas de ahorros que se integraron en Caixabank y Bankia y que se les aplique algún sistema de financiación.
Por último, la asociación pide al Gobierno, al Banco de España, a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que garanticen los derechos y los intereses de los consumidores en la fusión.
También hace un llamamiento para que los clientes de las entidades afectadas por la fusión se agrupen en la plataforma Caixabank-Bankia.








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