Para ver reflejado este efecto en nuestro cuerpo, recuerda que no debes beber más de una copa al día y obviamente, los resultados serán más visibles si lo acompañamos con una dieta recomendada por un nutricionista. El truco de beber vino durante una dieta es saber con qué alimentos se puede complementar el vino.
Además de ser beneficioso para prevenir la obesidad, el consumo moderado de vino tinto tiene otros beneficios para la salud.
El vino tinto es un tesoro natural rico en polifenoles, sustancia química rica en antioxidantes que nos ayuda a cuidar nuestros vasos sanguíneos ya que evita la formación de coágulos y ayuda a la reducción del llamado colesterol malo.
Con el vino, como con todos los tipos de alcohol, lo más importante es la cantidad. Si se consume en abundancia su ingesta puede resultar nociva para el organismo y poco beneficiosa en términos de pérdida de peso. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el vino apenas llega a las 80 Kcal por copa, una cifra menor a la de una onza de chocolate negro.
Además, el vino ayuda a reducir el hambre, reduce la ansiedad de consumir alimentos que nos son adecuados para nuestra dieta del día a día como antojos entre horas. Tomar una copa de vino, unas horas antes de dormir puede ser ideal para eliminar las comidas de media noche. En cuanto al tipo de vino, es indiferente su color. Si bien los blancos y rosados tienen menos calorías, la diferencia es de apenas 10 Kcal. entre un tipo y otro. Los que sí debes evitar a toda costa son los vinos dulces, semidulces, semisecos y abocados, pues contienen azúcar.
Hay que aclarar que beber vino, ya sea tinto o blanco, no es un método que por sí solo de resultados de la noche a la mañana, sino que es un excelente alimento para complementar una dieta y un programa de ejercicio.








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