El restaurante Popeye, en la antigua carretera de La Barrosa de chiclana, ha cerrado esta misma noche sus puertas al informar dos de sus empleados sobre la posibilidad de estar contagiados por el coronavirus. Ambos han registrado síntomas compatibles con la enfermedad como fiebre y malestar intestinal. Ante dicha duda, el establecimiento chiclanero ha optado por cesar la actividad hasta que se determine el alcance de las infecciones entre la plantilla.
En este sentido, los trabajadores del restaurante, que alcanza la treintena, ya están citados mañana miércoles para realizarse las pruebas del Covid-19.
Desde el establecimiento se señala que «a pesar de haber tomado todas las medidas sanitarias nos vemos obligados a cerrar como medida de seguridad ante nuestros clientes». Asimismo, añade que «nuestro personal ha trabajado protegido con mascarillas homologadas y demás medidas preventivas».
Además, indica que la seguridad para evitar contagios en el restaurante «ha sido casi obsesiva, pero no podemos controlar lo que ocurre de puertas hacia fuera cuando finaliza nuestra jornada de trabajo».








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