
Las muestras traídas a la Tierra desde el asteroide Ryugu por la misión Hayabusa2 han desvelado que los granos microscópicos de material antiguo son anteriores al nacimiento de nuestro Sol. Es la conclusión de un nuevo trabajo de un equipo internacional dirigido por Jens Barosch y Larry Nittler de Carnegie y publicado en The Astrophysical Journal Letters.
Ryugu, llamado así por un cuento popular japonés, es un objeto cercano a la Tierra con forma de peonza que gira alrededor del Sol cada 16 meses. Hayabusa2 fue la primera misión en traer material a la Tierra desde un asteroide primitivo, ofreciendo una visión única de la composición química de los componentes básicos a partir de los cuales se formó nuestro Sistema Solar.
«Diferentes tipos de granos presolares se originaron a partir de diferentes tipos de estrellas y procesos estelares, que podemos identificar a partir de sus firmas isotópicas», explicó Barosch. Los isótopos son versiones de elementos con el mismo número de protones, pero diferente número de neutrones.

«La oportunidad de identificar y estudiar estos granos en el laboratorio puede ayudarnos a comprender los fenómenos astrofísicos que dieron forma a nuestro Sistema Solar, así como a otros objetos cósmicos», agregó.
Cada generación de estrellas siembra la materia prima de la que nace la siguiente generación. Como un ave fénix resurgiendo de las cenizas, nuestro Sol se originó hace más de 4.500 millones de años cuando una explosión de supernova arrojó material a una nube preexistente de gas y polvo, lo que provocó que colapsara sobre sí mismo.








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