
Un equipo de investigación de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC) ha demostrado que la carne del cerdo ibérico mantiene su calidad a pesar de las altas temperaturas vinculadas al cambio climático porque este ganado porcino se adapta a la adversidad con mecanismos biológicos para protegerse del calor.
Este estudio ha demostrado que la carne de cerdo ibérico puro mantiene su calidad a pesar de las altas temperaturas, unos resultados que refutan la creencia de que su grasa pierde marcadores como los niveles de ácido oleico, la uniformidad del color rojizo del músculo o la pérdida de agua por goteo.









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