
A través de la red social Twitter una maestra de educación primaria cual llega a ser la violencia de menores que a penas llegan a los 9 años de edad emulando la violencia que ven en las series.
Desde que Netflix comenzó a emitir esta serie se desató la polémica en redes sociales a mediados de septiembre siendo acogida por un amplio público, pero los debates surgen acerca de hacia qué espectadores está destinado.
Dicha docente, @Piruletadementa como usuaria, asegura que ha generado unas actitudes muy preocupantes entre el alumnado. Junto a sus compañeros observa como los menores practican los juegos que aparecen en dicha seria y con las mismas consecuencias. Tal y como dice textualmente la maestra en un Tweet: » Juego con cancioncita incluida y disparos simulados a los participantes, cayéndose al suelo simulando estar muertos, como en la serie».

Tras un sondeo en las aulas para averiguar cuantos de lo alumnos y alumnas habían visto la serie, el resultado deja estupefactos a los docentes, más de la mitad y lo más alarmantes es que muchos de ellos la habían visualizado junto a sus padres.
A través de las redes ella se pregunta primeramente que qué hace un niño de 8 o 9 años con un móvil con internet para poder ver lo que le da la gana a la hora que le da la gana (sin control alguno) y en segundo lugar que desde cuándo es normal que un móvil sea un regalo de comunión o de cumpleaños en esas edades.
La plataforma Netflix deja claro al inicio de cada capítulo que El Juego del Calamar no es apta para menores de 16 años al incluir, entre otras cosas, violencia.
La maestra se pregunta y refleja su desilusión :» ¿Qué valores estamos trabajando los docentes a diario para que luego desde sus casas vean normal que niños tan pequeños vean esas escenas de violencia tan bestiales? Se nos quitan las ganas de todo.
Su crítica va también hacia esos padres que para que sus hijos no molesten ponen en sus manos dispositivos móviles o tablets y permanezcan calladitos y que ya la educación se la den en el cole que para eso están los profesores.
Como guinda se dirige al final de su Tweet a los padres, incitándolos a cumplir con sus deberes como progenitores, citamos textualmente: «Y no, nos pagan para aguantar tanta estupidez e irresponsabilidad. Haced de padres y madres. Cumplid con vuestra parte. Que esto se va al carajo».
Tras esta reflexión sinceramente sería necesario replantearse qué tipo de generación queremos que nos suceda. ¿Dónde están los límites?
Entramos en cualquier página de internet y ya están publicitando todo tipo de artículos para vender de la serie, muchos de ellos orientados a menores.








¡Recibe notificaciones en tu escritorio para poder enterarte de todas nuestras noticias!






