
La intensidad fue la clave que marcó todo el partido. Desde el comienzo, los dos equipos buscaron con sus armas impregnar el juego del partido. Los cadistas, que se posicionaban bien en el campo, se encargaron de repeler los diversos acercamientos, aunque sobre todo el cuadro de Bordalás tomó el camino de los disparos largos de Wass para crear peligro sobre el arco de Conan Ledesma.
Más allá de algún contragolpe que se encontraba con la defensa visitante, los cadistas no perdían la fe en algún balón al espacio. Era precisamente lo que faltaba, ya que el equipo valencianista cerraba bien sus filas cuando los amarillos echaban a correr. De esta manera, se vivió una intensa primera parte de dos equipos que no dieron por perdido ningún balón.
Con estos lanzamientos desde lejos se inauguraba el segundo tiempo, teniendo que aparecer los guantes de Conan Ledesma para repeler el peligro. Hasta la hora de partido, los valencianistas merodeaban con peligro las inmediaciones del área cadista, hasta que la entrada de hombres del filial como Pedro Benito o Chapela dieron velocidad al ataque.

Los dos equipos echaron el resto en los últimos para buscar el empate, teniendo ocasiones ambos conjuntos para hacer el gol. Especialmente en los minutos finales, fueron los de la Comunidad Valenciana los que más ocasiones tuvieron, aunque finalmente el resultado no se movía y el empate a cero reinó en el marcador.








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