
La colada de lava provocada por la erupción del volcán de la isla de La Palma tiene una altura media de seis metros, ha emitido hasta el momento entre 6.000 y 9.000 toneladas diarias de dióxido de azufre y avanza a 700 metros por hora, arrasando a su paso casas, cultivos e infraestructuras. Dada su magnitud, se espera que en los próximos días la colada de lava entre en el mar en la costa de Tazacorte. Un fenómeno que puede derivar en múltiples consecuencias.
El geólogo y divulgador científico Nahúm Méndez ha explicado este lunes en el programa «Al rojo vivo» de LaSexta que el contacto de la lava – a más de mil grados de temperatura – con el mar puede generar «fenómenos explosivos» ya que se produciría un enfriamiento muy rápido de la misma. «Al fragmentarse la lava puede emitir todos los gases que lleva en su interior, generando ácidos que son tóxicos para nuestra respiración», ha indicado Méndez. Estos ácidos también pueden provocar que se irrita la piel y poner en riesgo todo el hábitat de la zona al sobrecalentarse el agua.
Este fenómeno ya pudo contemplarse tras la erupción del volcán Kilawea en la isla de Hawai en el verano de 2018, que provocó las denominadas «laze» (una mezcla de las palabras «lava» y «haze»-neblina-) . El Servicio Geológico de Estados Unidos describe las «laze» como nubes espesas con una «mezcla de gas caliente corrosivo» y perjudiciales para el ser humano al irritar la piel y los ojos o incluso causar problemas respiratorios.

La erupción de este volcán también hizo que subiera la temperatura de las aguas más profundas, cambiando el ecosistema y fertilizando el océano, pero también se corre el peligro de acabar con algunas especies submarinas.









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