
En la pasada noche el cantante madrileño Jairo Zavala, conocido artísticamente como Depedro llenó el auditorio de Bahía Sound de personas hambrientas de su música, su directo y de esa buena vibración que transmite. Un público completamente rendido a sus pies, controlándose en sus asientos por no levantarse y ponerse a bailar. Coreaban una y cada una de sus canciones desde sus asientos sin perder ojo de lo que acontecía en esas tablas. Un buen ambiente entre su banda y él que era palpable en el ambiente, complicidad entre ellos y unos asistentes volcados con ellos.
Tras hablar con varios de los asistentes al concierto me quedó claro que a parte de gustarles sus canciones lo que más adoraban era escucharlo en directo ya que lo habían hecho con anterioridad y los había cautivado, pude comprobarlo en mis propias carnes ya que salí de allí declarándome amante de su capacidad de transmitir sensaciones y sentimientos.
El artista ha recorrido todos los continentes y grabado discos en varios idiomas, pero queda patente que en su país es más que querido y tiene sus fieles seguidores.

Guitarra en mano, el solista dio todo un espectáculo en el que hizo que el auditorio al completo no tuviera ganas de que aquel concierto terminara nunca. Al dejar el escenario la gente lo seguía reclamando con palmas y dando con pisadas fuertes con sus pies sobre la tarima donde se sitúan los asientos.

Un muy buen sabor de boca tras este recital, que deja abierto el paso a otra de las esperadas noches en el ciclo sostenible de Bahía Sound el próximo 6 de agosto con un género musical totalmente distinto con Tote King, Delaossa, Ambkor y Cádiz Salvaje, música para todos los gustos, para todas las edades y sobre todo hecho dentro de una seguridad y responsabilidad exquisita. La Isla y su apuesta musical ya es todo un referente dentro del ámbito nacional. Las cosas bien hechas pueden seguir funcionando.
Mar Racero








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