
Yo creo que en esto, estamos todo los cofrades con los mismo pensamientos, no queremos volver a vivir una Semana Santa como en los últimos dos años. De vistitas a nuestras iglesias para ver las imágenes en improvisados altares. Todos estamos con la esperanza de no querer volver a vivir una Semana Santa así.
En estos tiempos que estamos viviendo tan complicados por el COVID-19 y con una quinta ola que estamos pareciendo ahora mismo, da mucho que pensar de cara a una Semana Santa para 2022 tal como conocimos antes del Covid. Con la gran esperanza de confiar en la efectividad de las vacunas en la población, pero a la vez preocupados por las declaraciones de la ministra de Sanidad, Carolina Darias, que ha confirmado que habrá una tercera dosis de vacunación y que se hará con Pfizer y Moderna: «Tenemos que seguir vacunando hasta alcanzar al 100% o cerca, y tenemos que seguir hasta vacunar a todo el mundo, porque no estaremos seguros hasta que todo el mundo esté vacunado.
La impresión que baraja: «La Semana Santa de 2022 será posible, parece, según los ritmos de vacunación, pero aún será una concentración con ciertas precauciones. La desescalada será paulatina y con la mirada en esta quinta ola. Ya se verá cómo, porque la vida en general no va a ser igual durante varios años». Solo podemos no perder la esperanza de ver nuestros Titulares por la calles de Cádiz y con nuestros hermanos todos juntos.

Por un momento pensamos que hay Semana Santa en el próximo año. Si al final la situación epidemiológica es favorable, perfecto, sacaremos las imágenes en sus pasos con nuestros cargadores, pero hay que articular opciones seguras y la opción de la parihuela no me parece anómala para empezar a diseñar una Semana Santa, para que la ya quedan diez meses. En unas parihuelas, los cargadores van con su mascarillas, su traje de chaqueta y manteniendo una distancia de medio metro.
Debajo de un paso, no puedes llevar mascarilla. El condicionante de la seguridad se rompe en el momento en que no hay mascarilla. Hacer una PCR, que vale unos 30 euros, a una cuadrilla entera podría salir entre 3.000 y 5.000 euros de coste. No sé si eso las hermandades o el Consejo de Hermandades pueden asumir esta derrama.
Javier Taboas.








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