
La selección de Inglaterra jugará la final de la Eurocopa 2020 el próximo domingo ante Italia, la primera de su historia, después de eliminar a Dinamarca al ganarle 2-1 gracias a un penalti en la prórroga que transformó Harry Kane para llevar al éxtasis a un Wembley que cambió la historia tras años de decepciones de los inventores del ‘football’.
Los ingleses llevaban 25 años sin disputar una semifinal y este miércoles no dejaron escapar la ocasión pese al marcador adverso de la primera mitad. Inglaterra fue mejor, consiguió el empate y arrinconó a los daneses durante todo el partido. Sin embargo, el gol de la victoria llegó tras un penalti muy polémico.
Maehle intentó quitar el balón a Sterling sin trabar al futbolista del Manchester City, que rápidamente se fue al suelo. El árbitro cayó en la trampa y el VAR no hizo nada por corregir un penalti impropio de una semifinal de la Eurocopa. Kane lo falló, se topó una vez más con Schmeichel, pero en el rechace resolvió la prórroga.










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