
Juana Rivas ha ingresado este viernes voluntariamente en el CIS ‘Matilde Cantos’ de Granada para cumplir la orden de ingreso en prisión decretada por el Juzgado de lo Penal 1 de Granada después de que haya sido condenada por el Tribunal Supremo a dos años y seis meses de prisión por la sustracción de sus dos hijos menores. «Jamás en mi vida hubiera pensado que nos pasaría algo así. Creo que principalmente está condena es para mis hijos», ha señalado esta madre de Maracena en estos momentos tan «difíciles».
Rivas ha llegado en taxi en torno a las 10,48 horas a este Centro de Inserción Social acompañada de sus abogados con gesto serio y visiblemente afectada portando algunos bolsos con pertenencias, según ha podido comprobar Europa Press.
Rivas, que ha declinado hacer declaraciones en su entrada en el CIS, se ha presentado allí para su ingreso voluntario en prisión para el cumplimiento de la condena, según ha detallado a Europa Press su abogado, Carlos Aránguez, quien afirma que utilizarán todas las vías legales para que esta situación dure el menor tiempo posible, especialmente la estimación de su recurso contra el auto de ingreso en prisión, la clasificación en tercer grado penitenciario y la concesión del indulto total.

En un posterior comunicado remitido por su abogado, Juana Rivas ha relatado que «son momentos muy difíciles». «Voy a ingresar en prisión. Jamás en mi vida hubiera pensado que nos pasaría algo así. Creo que principalmente está condena es para mis hijos», ha dicho en tanto que también ha sido condenada a inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad durante seis años.
Rivas ha querido «agradecer las numerosas muestras de cariño que ha recibido en estos días» y ha garantizado que nunca va a «dejar de luchar por sus hijos». «Voy a cumplir con una decisión que considero muy injusta, pero que no voy a desobedecer», ha agregado.
Ha señalado así que «por muy duro que sea entrar en la cárcel, los momentos más terribles» de su vida han sido cuando «no tuvo más remedio» que entregar a sus hijos al padre de los menores porque la justicia se lo «exigió». «Pero en cambio, mi denuncia por maltrato contra él estuvo 13 meses guardada en un cajón. Para después de 30 meses más, ser archivada sin escucharme siquiera», ha lamentado, después de que hace unos meses hiciera efectiva la indemnización a su expareja de 12.000 euros como ha sido condenada.








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