
Es la primera pista tras 42 días de búsqueda. Los dos objetos están siendo analizados ahora por expertos de la Guardia Civil. Se analizan en un laboratorio de criminología de la guardia civil en Madrid donde tratan de buscar algún resto de ADN. Una tarea nada fácil teniendo en cuenta que llevan más de 40 días en el fondo del mar y a mucha profundidad.
El trabajo también es intenso en el mar. En esa zona, donde el buque oceanográfico encontró la botella y la funda nórdica enredada ahora los expertos buscan el ancla, el cinturón de plomos y esos petates que las cámaras de seguridad del puerto vieron como Tomás Gimeno, padre de las niñas desaparecidas en Tenerife, metía en su lancha la primera vez que salió a navegar.
El buque oceanográfico tenía previsto marcharse ayer pero va a continuar su trabajo al menos hasta el próximo lunes. 10 días ha tardado en rastrear una superficie de 35 km². Hasta que el robot submarino ha encontrado los 2 objetos.

«Detectaron unos objetos, una funda nórdica y una botella de buceo» ha explicado María Gámez, directora general de la Guardia Civil. Los dos objetos son de Tomás Gimeno y aparecen en el último punto donde se geolocalizó su teléfono móvil.
A 3 millas de la costa y a 1000 metros de profundidad. Identificar la bombona ha sido rápido. Estaba en buen estado y todas tienen un código asociado a su propietario, parecido a la matrícula de un coche.
Tomás Gimeno, padre de las niñas desaparecidas en Tenerife, practicaba la pesca submarina y la guardia civil no descarta que las usara de lastre. La funda nórdica ha sido reconocida por la familia del padre y ha sido enviada al laboratorio para ver si hay restos biológicos.








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