
Un hombre divorciado que aprovechó el régimen de visitas acordado con su exmujer para abusar de su hija de once años, que es autista, ha sido condenado a seis años de cárcel tras un juicio en el que resultaron decisivos unos «dibujos» que la niña le hizo a su pedagoga.
Los jueces basan su condena en el testimonio de la terapeuta, a quien la menor reveló que su padre la hacía «estar triste», y en los dos «muñecos» que le pintó más tarde, uno de los cuales, el que representaba a su progenitor, tenía las manos sobre los genitales del segundo, que era «ella misma», un documento gráfico que el tribunal considera «demoledor y estremecedor».








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