
El Gobierno de Marruecos elevó ayer la tensión con el de España por cómo ha gestionado la entrada en su territorio del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, que se encuentra hospitalizado en suelo español para recibir atención médica tras contagiarse por el coronavirus.
El enfado de Rabat se hizo público un día después de que el Ministerio de Exteriores marroquí convocase el sábado al embajador español en Rabat, Ricardo Díez-Hochleitner, para «exigirle las explicaciones necesarias» sobre la entrada y presencia de Ghali en España.








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