El equipo contraincendios del Cabildo de Gran Canaria que se trasladó a la isla de La Palma, compuesto por 20 profesionales entre grupos Presa, Bravo y mandos, así como siete vehículos y el helicóptero de la Unidad Operativa de Fuegos Forestales de la institución insular, regresan este lunes a la isla tras darse por estabilizado el incendio de Garafía, que ha arrasado 1.200 hectáreas.
Las tareas del equipo del Cabildo se han centrado en uno de los focos «más violentos y preocupantes», el del Llano Negro, donde el jefe de Emergencias de la institución insular, Federico Grillo, ha recordado una situación «muy complicada» que vivieron, ya que el fuego saltó la línea de defensa trazada para evitar que las llamas traspasaran la carretera LP-1 y convirtió el lugar en «zona de hombre muerto», es decir, que sería arrasada en cuestión de minutos.
Si bien el domingo «lograron estabilizar una gran parte» del frente, «rematado este lunes con la creación de nuevas líneas de defensa preventivas con motosierras y remojado del terreno, según informó el Cabildo de Gran Canaria en nota de prensa.
El equipo regresa aunque se mantiene la alerta máxima por altas temperaturas y las previsiones indican que la ‘ventana GIF’, que implica que las condiciones para que se desate un gran incendio forestal, seguirá abierta al menos hasta el jueves.








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