La decisión de decretar dos confinamientos en un mismo fin de semana en dos autonomías diferentes para atajar los rebrotes pone en jaque el avance de la ‘nueva normalidad’ y genera incertidumbre cuando la temporada vacacional no ha hecho más que comenzar.
Desde hoy, los alrededor de 75.000 habitantes de la comarca lucense de A Mariña tienen prohibido salir de este territorio salvo por motivos laborales o de fuerza mayor. Aunque los mariñanos pueden moverse sin límites dentro de la comarca y no están obligados a permanecer en sus casas, la Xunta recomienda no abandonar el municipio donde residen.
Los casos de coronavirus relacionados con este brote se duplicaron entre el pasado viernes y el domingo hasta alcanzar los 106 positivos, por lo que la Xunta decidió ayer finalmente cerrar la comarca para evitar la propagación a otras zonas y adelantarse a la posibilidad de un crecimiento exponencial.
Las restricciones afectan a 14 municipios, entre ellos Foz, Mondoñedo, Ribadeo, Viveiro, Xove (donde se detectaron los primeros casos el 23 de junio) o Burela. En esta última localidad es donde se concentran «casi todos» los positivos, que tienen una «relación clara» entre sí, apuntó el consejero de Sanidad de Galicia, Jesús Vázquez Almuiña. La mayoría de ellos son jóvenes y presentan síntomas leves o son asintomáticos, con una media de edad de 35 años. Además de restringir las entradas y salidas a la comarca, se ha fijado un límite de 10 personas para reuniones sociales y los locales dedicados a la hostelería reducirán su aforo al 50%.
Las restricciones durarán en principio hasta el viernes (el domingo se celebran elecciones autonómicas), aunque la Xunta insiste en que son prorrogables.








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